lunes 3 de octubre de 2011

Excursión por la Isla Olkhon III

Y allí, en medio del Lago Baikal, nos sentamos a zampar una sopa negra de omul que estaba bastante buena y la típica ensalada que hacen en Rusia, que en lugar de llevar aceite, vinagre y sal, lleva mayonesa y punto, y encima, para aparentar que es guay, le han puesto un nombre francés: "olivié" (tócate la trócola...).
Allí sentados estaban mis abominables compañeros de excursión, a saber:
* "Kostya el militroncho". Kostya es el diminutivo de Konstantin, algo así como "Konstantinito majo". El Konstantinito era un tío como un armario ropero vestido con ropas militares de camuflaje que había ido a la Isla Olkhon con su novia de vacaciones. Al parecer, el tío estaba haciendo la mili en Chechenia y estaba medio trastornado, cosa que a la novia parecía darle igual.
El tío, antes incluso de comer, sacó de su mochila una botella de Medovuha, que es como un vodka con miel muy dulce, y se puso a zurrarle a lo bestia, (para gran envidia del conductor que al mediodía aún estaba sobrio). Luego, durante la comida, nos convidó a todos a zurrarle al vodka, y no era cosa de rechazarlo, pues esa es una tradición arraigada rusa de la que quizá algún día hable por aquí. Lo importante es que si os invitan a vodka, no debéis rechazar el primer vaso...
* Pues bien, no he acabado de avisaros de que os bebáis el vodka aunque no os guste, y os presento a otro compañero de viaje: el alemán. Y es que siempre que me dejo caer por algún sitio remoto de este planeta, en un momento dado aparece un alemán (o dos). Generalmente, suelen aparecer en bicicleta y en los lugares más insospechados del planeta (el desierto de Atacama, Las ruinas de Efeso, Islas remotas de Kiribati Central, etc...). Otro rasgo característico de estos tíos es que cuando te los encuentras en estos parajes tan raros y te pones a hablar con ellos en alemán, los tíos ni se inmutan. Es como si el alemán fuese el idioma autóctono y toda la población del lugar se desplazara en bicicletas roñosas.
Dicen algunos rumores, que cuando los americanos llegaron a la luna, nada más bajar de la nave espacial, casi les atropella un mochilero alemán que iba en bici y no se había lavado en una semana. Y además les insultó!
El alemán este era majo, aunque un poco raro, porque junto con cada frase que decía, soltaba un erupto. Era la primera vez que veía aquello. Debe ser algún dialecto de esos que hablan allí, seguramente de Saarland o algo así... Además, se integraba mal en la sociedad rusa del momento, ya que no se bebió la primera copa de vodka de un trago, con lo cual se ganó todo el desprecio de "Kostya el militroncho". A quién se le ocurre...
Después de comer, algunos fueron a dormirse la siesta, por llamarlo de alguna manera...
Al poco tiempo reanudamos nuestra excursión. Visitamos algunos puntos de gran interés dentro de la isla, como la estación meteorológica o el cabo "Hoboj", con unas vistas estupendas y nos metimos en nuestra buhanka poniendo rumbo a Khuzhir antes de que anocheciera.
Después de desollarme el cuero cabelludo a cabezazos contra el techo de la buhanka, mis temores se hicieron realidad: la buhanka se estropeó (yo creo que se estropea en todas las excursiones y es parte del show), así que nos tocó ir en el coche de San Fernando (un rato a pie y el otro andando) unos cuantos kilómetros hasta Khuzir.
Los rusos son la leche. En lugar de cundir el pánico cuando el conductor alcohólico nos informó de la avería, los tíos salieron tan campantes y se pusieron a buscar setas!!! Joder!!!
y después de coger algunas setas y edelweiss (que aquí eran como césped, y uno no podía caminar sin pisarlos), emprendimos la marcha a pata hasta nuestro pueblo.
Una cosa que también me sorprendió, fue que al parecer, la avería de la buhanka se debía a un rodamiento. Mientras nosotros íbamos a pata a nuestro punto de origen, el conductor alcohólico se quedó junto a la buhanka (zurrándole al vodka seguramente). Al poco rato, según nos contaron después, llegó un tío desde un pueblo vecino con el preciso y específico rodamiento que se había roto, de recambio. Arreglaron la buhanka después de desmontarla y volver a montarla, y al anochecer, pudimos ver con alegría como nuestro conductor llegaba a tiempo a la tienda del pueblo para comprarse una botella de un litro de vodka, antes de que la cerraran... y por cierto, venía con tantas ansias, que no reparó en nosotros y se nos coló, nunca se me olvidará la cara de tonto que se me quedó...
Y aquí termina por ahora la historia de mis tribulaciones por la Isla Olkhon, un lugar realmente interesante habitado por buriatos, con una cultura muy particular, unos paisajes muy chulos, y de bastante fácil acceso comparado con lo que es Rusia.

4 comentarios:

  1. Muy buenas.Yo estuve este verano por alli. Hice la misma excursion pero en un jeep uaz 469 Bobik de cuando Zhukov era cabo.Para tu información el menu no ha cambiado. Opino que mas rarito hay que ser para irse a Benidorm. Saludos.

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  2. Un día me voy a ir A Rusia y me voy a volver con un coche de esos. Molan un montón, y según me han dicho, aún se encuentran repuestos originales y nuevos de cuando la vieja URSS.

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  3. Me ha molado un huevo. Pero lo de meterse con el acento del Sarre no ha estado bien ¡Viva el Sarre y su acento, ya lo creo que sí!

    Firmado: Uno que incluso llego a hablarlo (schwätzen) un poco.

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  4. A mí los alemanes me caen la mar de bien, así que por mi parte viva el sarre y sus eruptos!!!

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