Leo en los periódicos más noticias sobre radioactividad, así que aprovecho para recordar que en estas fechas se cumple el 50 aniversario del lanzamiento de bombas atómicas sobre Nueva Zembla. Un suceso que según Nikita Hrushev pretendía "demostrar a los imperialistas lo capaces que eran los rusos"...
Jamás, el mundo había sido testigo de semejante salvajada ni volvería a serlo después. El 10 de Septiembre de 1961, se lanzó una primera bomba atómica de varios megatones, a la cual seguirían otras 23 bombas similares. Se produjeron detonaciones atómicas cada dos días, desde el 10 de Septiembre hasta el 4 de Noviembre.
Pocos lugares en el mundo son tan radioactivos como la zona del Mar de Barents. Algunas de las detonaciones que allí se produjeron, fueron tan potentes, que pudieron verse a simple vista desde Kirkeness (Noruega) o el Lago Inari (Finlandia), a 900Km de distancia...
Las personas más expuestas a la radiación y por lo tanto las más afectadas, fueron los aborígenes Nenets y Sami que habitan esas regiones árticas y viven de la cría de renos. En Noruega, una vez conocidas las detonaciones nucleares rusas, se establecieron planes de evacuación para estos habitantes, pero en Rusia, eran tiempos de guerra fría y el Gobierno nunca informaba de nada a los ciudadanos. En el paraíso socialista todo iba estupendamente y allí no había ninguna preocupación.
La detonación más salvaje llegaría el 30 de Octubre con la bomba Zar, la bomba atómica más potente que nunca ha existido, con 58 megatones o unas 6.000 veces más potencia que la bomba lanzada sobre Hiroshima. A esta bomba ya le dediqué una entrada a parte en mi blog, así que no me enrollo más por hoy.

Vaya Al'bert, precisamente hoy estaba haciendo la guía turística por Potsdam con un grupo de ingleses y españoles. Estuvimos por el palacio de Cecilienhof y como el tema de la radioactividad está más que de moda, más que de los acuerdos sobre la desnazificación de Alemania y el reparto de esta entre los aliados, lo que a la gente más le apasionó fue que en aquel lugar se le comunicara al Presidente Truman de que tenían la bomba atómica a punto. Se lo comunicaron en clave (el bebé ha nacido) y siete días después de la reunión él daba la orden de lanzarla contra los japoneses. Por supuesto esta parte de la historia es muy conocida pero por desgracia se ignora la salvaje carrera de Stalin por poder fabricarla, a cuantos científicos tuvo que cazar por Berlín y Alemania o a cuantos otros tuvo que cambiar con los demás aliados a través de los respectivos servicios de inteligencia. El lugar donde para algunos empezó la guerra fría es apacible y en mitad de la campiña, idílico pero en el fondo siniestro. Buena coincidencia que hayas posteado algo que veo que les puede interesar a los próximos grupos que acompañe ahí. Un saludo y siempre esperando poder leer tu próxima entrada. Nihm.
ResponderSuprimirHola Nihm, gracias por tu comentario.
ResponderSuprimirPues yo no tenía ni idea de eso que cuentas que ocurrió en Cecilienhof. Sí, ya es casualidad que me haya dado por escribir una entrada sobre este tema. Sobre bombas atómicas y radioactividad en la vieja URSS hay cantidad de historias muy siniestras y por alguna razón, desconocidas. A ver si las voy recopilando y las pongo por aquí.