Pues después de todas mis entradas radioactivas anteriores y justo en el momento histórico en el que un neutrino llegó a su destino incluso antes de haber salido, voy y cambio de tema y me dispongo a hablar de mis tribulaciones por Rusia.
Hace tiempo anduve por la Isla Olkhon, que es una isla muy frecuentada por los turistas y sita en el centro del Lago Baikal. Bueno, lo de frecuentada tampoco hay que pasarse, que ya bastante raro tiene que ser uno como para dejarse caer por allí, pero es cierto que los rusos gustan de visitar ese "resort" como ellos lo llaman.
Normalmente, cuando uno llega a la Isla Olkhon, suele hospedarse en uno de los pocos hoteles que hay en Khuzhir, la población principal de la isla, a no ser que vaya con tienda de campaña o algo así. En mis tiempos, en Khuzhir todo eran isbás y no existían los bancos ni los cajeros automáticos. No había agua corriente en las casas y electricidad la justa, lo cual se agradecía mucho, pues por la noche se podía observar el cielo como nadie puede hacerlo en España.Uno de los días que anduve por allí, cogí una excursión organizada por la isla.
Lo primero con lo que nos topamos, como es habitual en Rusia, fue con los restos de un viejo gulag, del cual pongo unas fotos aquí. Al parecer, en tiempos de la URSS, esta isla fue un gulag. Los presos mantenían una especie de fábrica de manufacturas de pescado. Actualmente, apenas quedan unas piedras en pie, alguna vieja isbá, parte de los espigones de la fábrica y algo de alambre de espino.
De los que trabajaron en este campo de concentración, pocos sobrevivieron. Al parecer, actualmente sólo una vieja babushka habita ese paraje, ya que al caer la URSS, o cumplir su condena, no tenía donde ir y además, de acuerdo a las bellas leyes rusas que aún hoy en día siguen vigentes, no tenía ni siquiera derecho a ir a ningún sitio dentro de su propio país. Esta babushka, vive sola en una vieja isbá del antiguo gulag, se alimenta de verduras, turistas desprevenidos y otros animalillos característicos de la taiga. Al conductor que conducía nuestra "buhanka" (quien por cierto era alcohólico perdido), le vendió unos cuantos "omul", que es un pez único que sólo existe en el Lago Baikal, y que está muy rico, como ya sabía de otras ocasiones.


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