Así, cuando Pedro Cubero parte por fin para Moscú, anota:
"...un licor que ellos llaman cuaso (aquí se refiere al kbas), tan hediondo y asqueroso, que al principio me tapaba las narices para beberlo..."
"...luego tienen otra bebida que ellos llaman goralka (aquí se refiere a la gorilka, típico vodka del Oeste ruso y Polonia) que es como acá en nuestra España aguardiente: sus manjares tan brutos y asquerosos, que pasando un hombre por donde los guisan, se le revuelve el estómago, porque todo es un caldo de pescados, ó carnes hediondas, y ellos lo beben con tal gusto que dicen no haber cosa mejor en el mundo."
La verdad es que con frecuencia se me caen los lagrimones leyendo todo lo que cuenta Pedro Cubero durante su viaje, y no sólo por Rusia, sino como digo, por todo el mundo hasta completar una vuelta entera. Es inimaginable lo que era el mundo en aquellos tiempos, si no es por estos libros, y sobre Rusia, aún quedan un par de entradas en este blog...
Por otro lado, años más tarde iría Juan Valera, secretario de la embajada del Duque de Osuna, en viaje a Rusia e igualmente confirmaría este hecho relativo a las viandas de ese país. Aunque no tengo el libro a mano, recuerdo que el hombre no paraba de hablar de los "puches negros" que le ofrecían para comer durante el viaje...
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